–Un camello –gritó la niña emocionada, al ver al enorme animal sobre un letrero de Allapattah. –No es un camello, es un dromedario –contestó la madre, explicándole a su hija lo de la totuma única y siguiendo su recorrido por el Pequeño Santo Domingo.

Como todo lo de Miami, donde las culturas se mezclan, el dromedario de esta ciudad no pertenece a un establecimiento de comida árabe, sino que es parte del Miami Bakery café, una pequeña cafetería cubana, donde solo se habla español. Su letrero rosado flamenco que, también, posee una enorme campana está destinado a hacer girar al cuadrúpedo en las alturas, sin embargo permanecía estático cuando pasé por allí.

Recordé


Entre café con leche, turcos rellenos, papa rellena, ropa vieja,