La isla se cierra y se abre
confiada en mí.
Yo la observo
como quién se mira una cicatriz
sin sentir el dolor
provocado por su quiebre.
Ahora,
la ciudad me recuerda quién es
desde sus propias entrañas,
no desde las mías.
Yo la vivo
con pasos más firmes
que los de antaño.
Son los mismos pies
bailando su lluvia y su sol,
sin embargo,
el ritmo es más pausado,
más ardiente
como astro que va y viene
sorprendiendo
cada vez que desvela el paisaje.
La isla se cierra y se abre
Yo me abro y me cierro
Ambas aprendemos a ser una
disfrutándolo.













Comentarios