Hacía calor, a pesar del inminente otoño de Nueva York. Tenis en pies, ropa cómoda y celular en mano nos dirigimos hacia el MOMA, que por no averiguar sus horarios, antes de llegar, nos esperó cerrado por remodelación. En Nueva York n

En Nueva York siempre hay algo qué hacer, así que el cambio de planes nos condujo hacia varias de las iglesias de la Quinta a venida y zonas aledañas. La primera que visitamos fue, una hermosa construcción que data del , y que conmemora a los soldados de la segunda guerra mundial. Debajo de su majestuoso techo nos sentamos un rato para contemplar el altar conformado por varias filas de bancos que nos remontaron a las bodas reales inglesas, en esas en que los bancos que rodean el altar son ocupados por las familias reales y demás personajes