Ella fue un planeta entero.

Jirafa ardiendo

Me pregunto

hacia dónde debo mirar

para volver a verla.

No recuerdo cómo hacíamos

para encontrarnos

cada vez que salía de casa.

No había murallas en ese trayecto.

 

Las piernas me temblaban

cuando me tomaba de las manos,

como me tiemblan ahora

que trato de captar su brillo

de un solo sorbo.

 

Solo hielo es el trayecto

antes calidez.

Santo Domingo sin pasado

es imposible de descifrar,

cuando el pasado es ella,

cuando el presente es ella en mí.

Somos ambas

causa y consecuencia.

Recorro su cause

desbordado de tragedias y dichas,

de aciertos y justificaciones.

Me sumerjo

tratando de encontrarme,

aunque ya no me contiene,

logro reconocer mi placenta

negándose a expirar.

 

Ella late, llueve.

Petricor perfumando mi cuerpo,

dibujando grietas en mis manos,

gota a gota.

Santo Domingo fue calle,

ciudad,

isla;

ella fue el mundo

sostengo en mis manos,

gota que se escapa

por los requisitos de la memoria

Santo Domingo,

llueve y lluevo

nace y muere

canta y llora

es

soy.