
©Por GG
Sergio Andricaín escribe y los niños disfrutan de esa labor, para mí tan difícil, de contarle a los más pequeños maravillosas historias, acaparando con ellas su atención y generando, en las nuevas generaciones, el amor a la lectura. Con él converso, aún desde casa, esa casa grande y soleada que compartimos, que es Miami.
1. ¿Cómo te ha tocado vivir este tiempo dentro de casa?
En general, buena parte de mi vida transcurre en mi casa desde hace más de diez años. Trabajo en ella y salgo muy poco.
Me siento cómodo en mi hogar. Con los años he ido creando las condiciones para permanecer la mayor parte del tiempo entre sus paredes y sentirme a gusto. Mi pareja y yo vivimos rodeados de libros, tenemos películas y música…
Estas jornadas encerrado en casa me han permitido disfrutar de los rincones de mi hogar, recrearme en cada detalle que conforma el paisaje más íntimo: ese que habito.
Ante tanta noticia incierta y oscura, descubrir un libro que creía extraviado, reparar en un objeto traído de un viaje o disfrutar de la música de un CD que hacía mucho tiempo no escuchaba son motivo de alegría, de aliento.
Entonces, ¿para qué exponerme a un peligro invisible, pero cierto, que puede estar en cualquier objeto que roza mi mano o flotando en el aire de un pasillo por donde camino?
Hemos permanecido la mayor parte del tiempo sin salir de nuestro refugio, porque eso, y no otra cosa, ha sido siempre nuestra casa.
2. ¿Cuáles han sido tus
mayores preocupaciones-retos, aparte de la salud?
Mis mayores precupaciones han sido ayudar a quienes lo necesitan y convertir
esta experiencia en algo que me permita crecer como ser humano. Mantenerme
comunicado con familiares y amigos ha sido uno de mis principales desvelos.
Dos de mis grandes miedos de toda la vida han sido vivir en medio de una guerra
o de una pandemia. Nunca pensé pasar por esta rarísima experiencia que no sabemos
cuándo terminará.
La vida nos cambió en apenas unos días, por tanto no podemos darnos el lujo de
permanecer iguales cuando todo esto acabe.
Hay muchos temas para reflexionar.
3. Estos días has invertido la
mayor parte del tiempo en:
Al principio, no podía concentrame en casi nada. Estaba muy preocupado por todos:
por mis familiares en Cuba y en España, por los amigos de aquí y de otros
lugares, por mi pareja, por mí… en fin, por todo el mundo.
Pasaba mucho tiempo leyendo las noticias, intentando descifrar cuáles eran
ciertas y cuáles falsas, intentando interpretar las estadísticas. El otro
tiempo lo dedicaba a ver películas y series. No podía leer ni escuchar música.
Me era totalmente imposible centrar mi atención. Dormía poco pensando en los posibles
escenarios del mañana, de la jornada siguiente. Finalmente decidí vivir el día
a día, porque como dice la Biblia:
cada día trae su afán.
Entonces fue que pude empezar a leer poesía, y compartía por las redes sociales
los versos más inspiradores que me encontraba en los libros. Poco a poco pude
sumergirme en obras narrativas. Al día de hoy, puedo afirmar que he leído
bastante y descubierto nuevos autores y nuevas obras.
También he aceptado todas las invitacionesde a actividades virtuales que me han
formulado para conversar con lectores de todas las edades y para leerles a los
niños. ¡Es lo menos que podía hacer! Ha sido bueno para ellos y para mí. Lo
hemos pasado bien dejando por fuera las preocupaciones y miedos durante ese
rato de charla y lecturas.
4. ¿Has podido crear en este momento?
Escribir es harina de otro costal. Pude terminar tres cuentos que había iniciado antes. También un par de poemas para un libro en preparación. En mi caso, la escritura requiere condiciones especiales. Y esta no ha sido una época propicia.
Afortunadamente, una de las historias que escribí ya fue aceptada por una editorial colombiana y está siendo ilustrada en este momento. Ese libro saldrá con una dedicatoria para los niños bogotanos a quienes se la leí en abril como una primicia. Ellos me ayudaron a seleccionar el título con que aparecerá: “Rizos Blancos quiere dormir”.
5. ¿Qué te viene a la mente
cuando digo “dentro de casa”?
Me viene a la mente el mejor de los mundos posibles. En mi casa me siento
protegido, rodeado de aquellas cosas que considero imprescindibles y que me
agradan. Mi casa es un reflejo de cómo soy. Es parte de mí. Por eso me gusta
invitar a mis amigos a que vengan a compartir este espacio de recogimiento, tan
personal, para que me conozcan mejor. En mi casa trabajo, sueño, descanso, vivo…
En mi casa soy.
6. ¿Se aplazó algo que tenías
planeado en el plano literario? Si es así, ¿qué?
Algunas cosas quedaron aplazadas: varios viajes a ferias del libro y a eventos
literarios en México, Colombia, Guatemala, España y Brasil, por ejemplo.
Pero la internet me ha permitido estar en contacto con lectores de diferentes
países mediante las entrevistas y lecturas que he realizado.
Como parte de mi trabajo en la Feria del Libro de Miami he participado, junto
al equipo del Programa de Autores
Iberoamericanos, en los eventos que hemos organizado para mantener
activa nuestra programación.
Como parte del trabajo Fundación Cuatrogatos, de la cual soy director, llevamos
a cabo nuestro evento anual Palabra Viva Weekend, esta vez por streaming, con su programa tradicional: una
actividad para niños (Una noche de
fantasmas y otros divertimentos) y otra para adultos (La eternidad por fin comienza un lunes, homenaje al poeta cubano
Eliseo Diego por el centenario de su nacimiento). Ambas pueden verse en el
canal de YouTube de Cuatrogatos (https://www.youtube.com/fundacioncuatrogatos).
También realizamos la presentación del libro Palabras e imágenes para asomarnos al mundo: 25 autores iberoamericanos
de libros álbum, que coordinanos el Grupo de Investigación de Literatura
Infantil y Educación Literaria (LIEL) de la Universidad de Castilla-La Mancha y
nuestra fundación. Y fue realmente un lanzamiento virtual: las asitentes
pudieron descargar gratis el libro de nuestro sitio web al terminar la
presentación. Actualmente estamos preparando un ciclo de conferencias a cargo
de especialistas en literatura para niños y jóvenes.
Por otra parte, junto al Koubek Center del Miami Dade College, seguimos coproduciendo
cada quince días el evento para niños
Picnic de Libros, cuya segunda temporada se extenderá hasta agosto,
transmitido por Facebook Live.
Como autor, pude presentar virtualmente la edición argentina de mi más reciente
título destinado al público infantil, publicado por Kapelusz Norma con
ilustraciones de Ximena García: ¿Dónde
está el niño?
7. Hablando de la Feria del
Libro de Miami de este año, ¿Cómo has vivido este proceso y de qué manera
específica ha impactado la programación de noviembre y todo lo que se desprende
de ella?
Como comentaba anteriormente, la feria ha seguido programando actividades en
formato virtual (Quince minutos de lectura con la Feria del Libro de Miami, los
miércoles de cada semana; Tómate una copa en casa y escribe mejor, una vez al
mes; presentaciones de nuevos títulos, la celebración del Día Internacional del
Libro y los pícnics de libros, junto al Koubek Center y la Fundación
Cuatrogatos).
En este momento trabajanos en la programación de la feria de noviembre en dos
posibles formatos: en espacios físicos, si fuera posible, y en uno virtual.
8. ¿Cómo percibes la ciudad de Miami en este momento? ¿Ha cambiado tu percepción de ella?
Esta es la ciudad donde vivo por elección propia y, por tanto, debo hacer el esfuerzo por entenderla y sentirme lo mejor posible en ella.
En los veinte años que llevo residiendo aquí, la he visto crecer y mejorar en muchos aspectos, entre ellos, el cultural. Sin embargo, sigue siendo, para mí, una urbe caótica, incontrolable y con muchas características que me desagradan, entre ellas la falta de disciplina ciudadana.
Pero en ella vivimos millones de personas procedentes de países y culturas distintas, muchas de ellas inmigrantes que llegamos a este país en busca de una vida mejor. Todos debemos aprender nuevas formas de convivencia y de enriquecernos los unos a los otros en el espacio que nos acogió y que compartimos.
Miami puede llegar a ser una de las urbes más importantes de Estados Unidos precisamente por esa mixtura de nacionalidades, razas, culturas e idiomas.

9. ¿Qué es lo más extremo que has hecho en estos días?
No he hecho nada extremo. Soy persona de vida tranquila. Además, a mi edad, uno aspira a cierta paz. Bastantes sobresaltos me ha tocado vivir.
10. ¿Has encontrado compañía en algún libro, poema, cuento? ¿Cuál?
Muchos poetas me han acompañado: Santa Teresa, Lope de Vega, Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Eliseo Diego, Dulce María Loynaz…También he estado leyendo, de a poquito, los “Salmos” de la Biblia (los hay que son hermosísimos); solo conocía los más populares.
He leído y releído obras narrativas. Entre las nuevas lecturas, destaco novelas de Margaret Atwood, Iris Murdoch y Doris Lessing. Muchos libros para niños y jóvenes (mi especialidad). Y también, por supuesto, las obras de autores iberoamericanos, de reciente edición, que nos llegan para la feria de noviembre. Ahora estoy enfrascado en la relectura de varias obras de Dostoyevski y de una de ese autor que me faltaba: Endemoniados.
Una de las mejores cosas que me ha pasado es que una gran amiga escritora mexicana, a la que admiro muchísimo, me envió una novela y varios cuentos suyos inéditos. Todos son materiales de excelente calidad literaria. Considero un gran privilegio haber sido uno de sus primeros lectores.
11. Una canción, un instante, una palabra, una imagen que te viene a la mente en este momento en que hablamos sobre estar dentro de casa durante largo tiempo.
He escuchado música de Bach (las Variaciones Goldberg y las Sonatas para violonchelo, que están entre las obras suyas que prefiero); en vez de una, dos palabras: paz interior; una imagen: las plantas que cultivo y cuido con celo en mi apartamento. También los paseos diarios que doy por el condominio en que vivo me han reservado agradables sorpresas que he captado con la cámara del teléfono y se quedarán para siempre conmigo.
12. Realizas un trabajo encomiable dirigido a la niñez, desde Cuatrogatos y desde tu propia literatura, donde la esperanza es un factor, constante. Háblame de esa palabra, ¿Qué genera en ti hablar de esperanza en estos días?
Reconozco que la esperanza me ha faltado por momentos, como a muchas otras personas, pero me ha sostenido la fe. Sin ella, me faltaría el aliento.
Junto a las causas que han provocado que tengamos que permanecer en casa, han sucedido otros fenómenos sociales que han puesto a prueba mi confianza en el futuro y en los seres humanos, pero he hallado en la fe la fuerza para seguir adelante.
Pienso que muchas cosas cambiarán cuando termine este tiempo extraño (de hecho, muchas han cambiado desde el mismo inicio de esta etapa plagada de incertidumbres y miedos). Ojalá que aprovechemos la experiencia vivida para ser mejores, más nobles y solidarios, en fin, más humanos.

Sergio Andricaín (Cuba, 1956) es un escritor, ,periodista, crítico,investigador literario y editor. Se graduó en Sociología en la Universidad de La Habana y realizó estudios de posgrado en el Centro Latinoamericano de Demografía, con sede en Costa Rica. Fue investigador del Centro de Investigaciones Culturales Juan Marinello, del Ministerio de Cultura de Cuba. Como periodista ha colaborado con revistas y periódicos de Cuba (La gaceta de Cuba, Revolución y Cultura, El caimán barbudo), Costa Rica (La Nación), Colombia (Hojas de lectura, Revista latinoamericana de literatura infantil y juvenil), España (Escuela y Biblioteca, Amigos del libro) y Estados Unidos (Buen Hogar). Creó con Antonio Orlando Rodríguez la Fundación Cuatrogatos que desarrolla proyectos educativos y culturales, con énfasis en el fomento de la lectura. Ha escrito: Un zoológico en casa (Panamericana, Bogotá, 2005), Hace muchísimo tiempo (Panamericana, Bogotá, 2005), La caja de las coplas (Panamericana, Bogotá, 2003), Escuela y poesía ¿Y qué hago con el poema? (poesía; Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca, 2016), junto a Antonio Orlando Rodríguez, ha escrito: Rustam el valiente y otras historias (Panamericana, Bogotá, 2012), El pequeño gran pescador y otras historias , Lalla la hermosa y otras historias (Panamericana, Bogotá, 2012), La joven de los cabellos de oro y otras historias (Panamericana, Bogotá, 2012) y ¡Piratas a la vista! y otras historias (Panamericana, Bogotá, 2012), entre otros.
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