12308803_10153758122764814_9018419754194487377_n©Por Glenda Galán

He sido afortunada al poder visitar los estudios de muchos artistas. Esos templos de creación donde se produce la magia hacen que uno salga de allí con una visión más hermosa y optimista de la vida, o por lo menos, en mi caso es los que han producido estas experiencias.

Uno de esos memorables encuentros se produjo en París cuando el artista dominicano José García Cordero me invitó  al lugar de donde emergen sus interesantes obras de arte. El exterior de su estudio, ubicado a 40 minutos en tren desde donde me alojaba, da la sensación de ser un lugar común, hasta que las puertas se abren hacia un salón abierto que muestra las huellas del artista que es Chichi García Cordero.

Varias estaciones conviven en el gran salón de trabajo y en una de ellas varias botellas de vino y algunos quesos reposaban sobre una mesa. A la izquierda nos topamos con otra mesa de trabajo llena de pinceles, pinturas y materiales, de los que se vale García Cordero para expresar su mundo. Un mundo de miradas que nos cuestionan, ojos que emergen de rocas, como una manera de traducir la inmovilidad de nuestra sociedad ante temas y situaciones que ameritan acciones. En esta parte del estudio también se aprecia un lavadero donde el artista puede limpiar sus pinceles, luego de que estos han concluido su faena.

Algunos de los trabajos que pude apreciar en esta visita forman parte de la exposición Tales of the caribbean nigts que se mantiene abierta al público en Nueva York hasta el 30 de julio, con motivo de la apertura de la nueva galería de arte de Lyle O. Reitzel, otro dominicano que se ha dedicado a mostrar las obras de muchos de nuestros artistas en diferentes partes del mundo, y que ahora apuesta a la gran manzana como sala de exhibición de sus interesantes propuestas culturales.

“Rita y yo”,”La tumba del don” y “Observation Tower” fueron varias de las obras que llamaron mi atención y en las que se percibe la ironía con la que este artista representa algunos aspectos relativos a lo humano y que producen cierta inquietud en el espectador.

En una de nuestras conversaciones anteriores el artista aseguraba que “la sensación del tiempo que pasa es una de las sensaciones más vertiginosas que puede sentir un ser humano”, y si a eso vamos, aquí en este lugar enclavado en las entrañas de París, el tiempo parece detenerse ante los lienzos e historias de las que nos hace partícipe Chichi García Cordero. Este lugar de piso oscuro y paredes claras ha sido concebido para hacer de él un espacio acogedor donde el artista, a quien le gusta pintar descalzo, se sienta cómodo mientras trabaja. Por esta razón, unas tuberías especiales han sido colocadas en el suelo con la finalidad de mantener una temperatura agradable a pesar del cambio de estaciones.

En la parte trasera del salón se encuentra un pequeño almacén de obras ya finalizadas, así como también un área de descanso. La luz que proviene de algunas ventanas construídas en la parte superior del estudio y de las fuentes artificiales, ubicadas en distintos puntos del estudio, permiten que puedan contemplarse los detalles de las obras que aún están en proceso de creación. Otras, sin embargo se nos ocultan al darnos la espalda desde sus canvas, provocando una curiosidad irresistible.

Esta visita al estudio de García Cordero que concluyó con una espléndida cena de la que no hablaré, porque la guardo en mis archivos de memorias personales, fue sin lugar a duda una de las experiencias más interesantes de mi visita a la ciudad de la luz.

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Observation Tower 26″x81.1” acrílica sobre tela, 2016.

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Sobre el artista
José García Cordero (n.1951, Santiago, Rep. Dom.) estudió pintura con el maestro Hernández Ortega. Huyendo de la dictadura de Balaguer en 1977, optó por un exilio voluntario en París, donde estudió Historia Contemporánea en la Universidad de Vincennes. Con una exitosa carrera de más de 30 años, ha recibido múltiples reconocimientos como: ”Medalla al Mérito” por El Senado de La República de Francia, “Medalla de Oro” en la I y III ‘Bienal del Caribe’, Museo de Arte Moderno, Santo Domingo, ente otros. Ha expuesto sus obras en importantes exposiciones colectivas e individuales en galerías, museos, ferias de arte e instituciones de Europa, Asia, America Latina, El Caribe y Estados Unidos. En 1994, formó parte de “Modern and Contemporary Art of the Dominican Republic”, America’s Society, New York y Bass Museum de Miami Beach, Fl. 1995 exhibe en la exposición itinerante “Caribbean Visions”, Smithsonian Museum , Washington D.C. 1996 es seleccionado para ‘Premio Marco”, Museo Arte Contemporáneo, Monterrey, Mexico. ARCO Madrid 97, LOR Gallery, curaduría por Octavio Zayas. FIAC 2001 “Regard Sur L’art Latino Americain” Galerie Patrice Trigano, Paris. 2003 (Solo) “Human Conditions”, Museum of Latin American Art, Long Beach, California. 2007 (Solo) “Full Optimist”, LOR Gallery Miami, during Art Basel Miami Beach. 2010 “Caribbean Trilogy’: Edouard Duval Carrié, José Bedia and García Cordero, Little Haiti Cultural Center, LHCC, Art Basel Public Program, Special Event, Miami, Fl. 2012 KIAF, LOR Gallery, Seul, Korea. 2015 ‘Caribes’ Colección Cortés, Museo de San Juan, Puerto Rico, entre otras. Sus obras pertenecen a la Colección Permanente de Salón Vitry-Sur Seine, France. Jesús David Alvarez/Vega Sicilia, Madrid, España, Angel Romero, Madrid, España. FRAC- Fondo Regional de Arte Contemporáneo, Martinica. Fundación Colección Cortés, Viejo San Juan, Puerto Rico. MoLAA-Museum of Latin American Art, Long Beach, California. Colección Arq. Marcelo Narbona, Panamá. Centro León Jimenes, Santiago, RD. Museo de Arte Moderno, Santo Domingo, RD. Cámara de Diputados, Congreso Nacional, SD, RD. Banco Central, RD. Fundación Ortiz Guardian, León, Nicaragua.