gg

Por Jimmy Valdez

 

De modo indiferente, relativamente sano en toda herida, me dejo acompañar de la forzosa queda de los perseguidos, la sumergida noche en ese barro de estrellas silenciosas, tan ceñida a lo exacto que es deducir las calles ardiendo en napalm… Abro una lata de cerveza sin fijarme en el nido que me observa desde la suficiencia de una rama en el huerto vecino, como si fuese un marco que transpira el súbito señuelo de semblantes que son las olas desde lo gris: veda la irresuelta ruptura del arraigo, los tanques son descritos como cosa apurada reducidos al celaje, la paloma de la paz tiene un sensual perfume alterno de pájaro que escudriña en sus alas la irrupción; y de un modo indiferente, acaso frágil en este abalconado hueco de clausuras, repaso los vaivenes con los que se humedece la ciudad y su sitio.

A lo mejor mañana sabremos cuánta multitud desoyó la lluvia que amenaza con caer…