Con un vistazo al impacto en la literatura dominicana

Por Glenda Galán

Hemos sido leídos por primera vez por nuestros compatriotas
— Julio Cortázar

El Boom de la literatura hispanoamericana es un fenómeno literario surgido en los años sesenta a raíz de una conjunción de factores que propiciaron un encuentro entre escritores de gran calidad de América Latina, tales como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, quienes fueron dados a conocer en todo el mundo gracias a una inteligente y audaz gestión editorial desde Barcelona.

Este movimiento coincidió con años convulsos, en los que la Revolución Cubana inició un periodo político que afectó los intereses estadounidenses en la isla, quienes respondieron con un bloqueo económico apoyado por la mayoría de países americanos. Cuba contraatacó, según Herrera (1989), impulsando un movimiento cultural anticolonialista agresivo que le permitió mantener la conexión con los demás países de América.

En este contexto, Fidel Castro, la figura más importante de la revolución, estrechó lazos de amistad con los intelectuales más distinguidos de la época, al tiempo que creó la Casa de las Américas, institución encargada de promover el arte y la cultura mediante concursos y publicaciones, con la colaboración de escritores de la talla de Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, entre otros.

Resulta irónico que, luego de la Revolución Cubana, Estados Unidos y la Unión Soviética enfrentaran un grave conflicto en 1962, cuando Estados Unidos descubrió bases de misiles nucleares en territorio cubano, originando la llamada “Crisis de los misiles en Cuba”. Justamente, el nombre que se le dio al movimiento literario que contribuyó a que Cuba siguiera en contacto con los demás países de América luego del embargo, fue “Boom”, un sonido onomatopéyico que denota estallido.

Según Vargas Llosa (2012), no se sabe con certeza cómo se originó el nombre de Boom, aunque sus investigaciones indican que la palabra fue utilizada por primera vez en una revista argentina llamada “Primera plana”, algo con lo que coincide Herrera (1989), quien opina que esta palabra es un tecnicismo usado en la terminología del mercado moderno norteamericano. Por esta connotación industrial, algunos solo ven en este fenómeno la parte comercial, donde las editoriales barcelonesas jugaron un papel fundamental para la difusión de las obras.

A este respecto, Julio Cortázar expresó lo siguiente en una entrevista realizada por el periodista Joaquín Soler:

“[…] debo decirte que mi obra personal fue hecha en la soledad, en la pobreza, sin el menor apoyo editorial, y que cuando los editores se despertaron a mis libros, a los libros de Fuentes, García Márquez y Vargas Llosa, fue porque las primeras, precarias y difíciles ediciones habían sido bruscamente leídas por un montón de gente que se las pasó de mano en mano. Los editores, que no son tontos y que están ahí para ganar dinero, comprendieron que esos escritores había que editarlos. Ellos no nos inventaron a nosotros.” (Cortázar, 1977)

Entre los editores que contribuyeron a dar a conocer las obras de estos autores se encuentran Carlos Barral, de la Editorial Seix Barral, quien según Vargas Llosa (2012) tuvo que hacer malabares para sortear la censura en España, que aún era fuerte, y tendió un puente hacia la literatura de América Latina. También destaca la agente literaria Carmen Balcells, fallecida recientemente, quien convenció a Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez de establecerse en Barcelona, que para entonces se había convertido en la capital literaria, y realizó un trabajo editorial fundamental para este fenómeno.

Mientras esto sucedía en Barcelona, Jorge Luis Borges visitó París en 1963, un viaje que significó un repunte para su trabajo literario debido a la gran acogida que tuvo. Según Vargas Llosa (2012), esta visita contribuyó a que en Francia se viera la literatura latinoamericana con un respeto sin precedentes. La crítica literaria comenzó a volverse hacia la literatura latinoamericana con un interés inusitado y los premios organizados por Seix Barral fueron ganados por escritores latinoamericanos.

Todos estos factores formaron un entramado que conspiró de manera positiva para que se dieran las condiciones propicias en el desarrollo del Boom, pero lo fundamental en esta conjunción fue la calidad de los escritores que formaron parte de este fenómeno literario, y la amistad que los unió durante una década en torno a ideales revolucionarios tanto sociales como literarios.

Una de las pocas características en común que tenían los escritores del Boom, según Vargas Llosa (2012), era que escribían en una lengua natural, cercana al habla cotidiana, lo que los acercó a una nueva generación de lectores más numerosa y dinámica. Estos escritores también fueron en su mayoría grandes lectores, en contacto con clásicos y autores como Franz Kafka y James Joyce, y tuvieron la oportunidad de vivir fuera de sus países de origen.

Según Donoso (2007), hay tres momentos en el Boom: el primero incluye a Carlos Fuentes como figura principal, el segundo a Mario Vargas Llosa, con su libro La ciudad de los perros (1962), y el tercero con Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez. Pero el Boom fue más allá de estos escritores, pues muchos otros, como José Donoso, Juan Rulfo y Juan Carlos Onetti, formaron parte de este fenómeno, al igual que escritores que el Boom ayudó a rescatar, como Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante y José Lezama Lima.

La unidad entre estos escritores se quebró cuando el poeta cubano Heriberto Padilla ganó el premio Julián Casal de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba con su libro Fuera de juego, que criticaba la Revolución Cubana. El comité director desaprobó el galardón y acompañó la publicación con una nota de rechazo, lo que generó solidaridad entre escritores y desencuentros dentro del movimiento.

Aunque el Boom duró solo una década, logró que los escritores latinoamericanos empezaran a leerse entre sí y que la literatura producida en ese periodo recibiera el respeto internacional que nunca antes había tenido. Este fenómeno hizo que los lectores latinoamericanos encontraran una literatura que los representaba y marcó pautas para generaciones posteriores de escritores, quienes iniciaron su vocación gracias a las puertas abiertas por los boomistas.

Quizás el azar propició los factores que dieron lugar al Boom o fue el resultado de un camino recorrido por la literatura hispanoamericana desde las primeras crónicas hasta los años sesenta. Lo que sí es seguro es que el Boom ha sido el fenómeno literario que más obras de calidad ha engendrado en Latinoamérica.

“El Boom responde al azar, a ese azar que hace muy bien las cosas en la historia, lo hace mayor que en la lógica, en un momento histórico importante para América Latina en el que está dominada por un imperialismo que la quiere convertir en una factoría, en una colonia, aparezcan cinco, seis u ocho excelentes escritores que lanzan un montón de libros y de golpe crean un estado de consciencia que abarca todo el continente.” (Cortázar, 1977)


El impacto del Boom en la literatura dominicana

El impacto del Boom en la literatura dominicana

Además del impacto en los países más reconocidos del Boom, es importante destacar que este fenómeno también influyó en la literatura de otras regiones latinoamericanas, como la República Dominicana. Aunque los escritores dominicanos no siempre formaron parte del núcleo principal del movimiento, el Boom abrió espacios para que autores como Pedro Mir y Juan Bosch ganaran mayor visibilidad internacional. Este impulso contribuyó a que la narrativa dominicana explorara con más libertad temas relacionados con la identidad nacional, la memoria histórica y las problemáticas sociales propias del país.

Al mismo tiempo, algunos escritores jóvenes dominicanos se animaron a experimentar con nuevas técnicas narrativas y estilos innovadores, inspirados por las renovaciones literarias que el Boom impulsó en el continente. Sin embargo, la literatura dominicana también mantuvo una voz crítica y particular, buscando afirmar sus propias raíces y diversidad cultural, más allá del alcance global del fenómeno.

Entre los escritores dominicanos que muestran conexiones con este movimiento, René del Risco Bermúdez es quizá el que más claramente recoge la influencia del Boom, especialmente en su exploración de temas urbanos, el enfoque en la subjetividad del individuo y una estructura narrativa más moderna y fragmentada, visible en relatos como Ahora que vuelvo, Ton. Del Risco, aunque no formó parte del Boom, dialoga estilísticamente con algunas de sus búsquedas formales y temáticas.

Por otro lado, Pedro Mir, autor del emblemático poema Hay un país en el mundo, compartía con los boomistas una profunda preocupación social y política, aunque su obra mantuvo un enfoque más directo en la poesía comprometida y en la denuncia, sin adoptar las rupturas estilísticas del Boom.

En el caso de Juan Bosch, maestro del cuento y figura clave en la narrativa dominicana, su estilo se mantuvo más apegado a las tradiciones del realismo, pero su mirada crítica hacia las desigualdades sociales y su preocupación por el alma del pueblo dominicano lo emparentan temáticamente con las inquietudes del Boom. No obstante, su obra no participó de las innovaciones formales ni de la internacionalización editorial que caracterizó a este fenómeno.

De esta manera, el Boom no so͏lo hizo crecer mucho la literatura latinoamericana sino͏ también ayudó ͏al desarrollo y ͏fama de la narrat͏iva dominicana en el lugar c͏o͏ntinental. En algunos casos como ͏el de Del Risco l͏a maner͏a estilística ͏y el conte͏nido afectaron mucho; en otros ta͏l como con Bo͏sch y Mir, e͏sta conexión fue más sobre temas que formas. Sin ͏embargo todos ellos fueron parte de un ambiente literario continent͏al que intentaba nuev͏as maneras para mostrar América Latina al mundo.


Bibliografía

  • DONOSO, J. (2007). Historia Personal del Boom. Chile: Alfaguara.
  • HERRERA, M. (1989). El “Boom” de la literatura latinoamericana: Causas, contextos y consecuencias. Costa Rica: Universidad de Costa Rica.
  • RAMA, M. (1989). El boom de la literatura latinoamericana: Causas, contextos y consecuencias. Costa Rica: Coordinación de Investigación.
  • Memoria Chilena, La generación del Boom, Biblioteca Nacional de Chile. Extraído de: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-94918.html
  • Vargas, M. (2012). Congreso literario El canon del Boom. España: Casa Las Américas.
  • Soler J. Serrano (1977). Entrevista a Julio Cortázar. España: A Fondo, Radio Televisión Española. Extraído de: https://www.youtube.com/watch?v=_FDRIPMKHQg