Glenda Galán

Traficada,

golpeada,

usada.

Ya no me quedan huesos.

Solo humo y piel,

lo que queda cuando la noche te mastica

y te escupe en la acera.

Soy la que pisas

de camino a engañar,

a comprar,

a olvidar.

Sebastián.

Scott.

Nombres que nunca fueron míos,

que aún viven debajo de mis costillas.

La esquina.

La luz verde.

La parada del bus.

La favorita de papi.

Marcada.

Piel vendida,

usada como sobra de comida.

Dos piezas de pica pollo

cruzando Biscayne Blv.

como si no existiera.

Un diente partido.

Un ojo reventado.

Vidrios oscuros.

fluidos de luces

titilando como recuerdos sucios.

El uniforme olvidado,

para no ser detectada,

una sábana arrugada.

Treinta dólares por hora,

vigilados por un celular.

El rezo a un dios

que no contesta,

cumplir la cuota

para poder descansar.

Laapestosa basura

puesta en cuatro, cinco, seis zafacones

para ser triturada.

El sudor de papi en la madrugada,

el silencio de mami en la mañana, 

la disfunción y la traición. 

La fugitiva del barrio,

mercancía en Atlanta

Chicago,

y de otros tres estados.

La niña que aún se chupa el dedo,

cuando tiene miedo

Un nombre tatuado,

Sin ID.

Sin pasado.

Eso soy.