Ernesto G. Sobre el eco avanzas tú, cazador de esquirlas: en vano cantas el canto sutil de las tinieblas. Todo te ha sido dado en figuras dormidas. La danza del goce, la súplica incierta, la lengua húmeda. Bebes el aire de la rosa, su cuerpo ardiendo junto a la estrella. La rosa no es tuya, cazador...














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