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Con una hermosa y poética narrativa, Elsa Batista nos invita a recorrer un camino de despedidas, ausencias y silencios rotos. En estos 11 relatos, el recuerdo se convierte en un gato arisco, que merodea entre inesperados pasadizos de inocencias truncadas, donde la música y la tragedia se entrelazan.
Siempre odié los gatos es un libro poco complaciente con el lector, que le lacera el alma al revelarle en cada historia la crudeza de esos mundos que han sido plasmados en él por la autora.