regalos

La navidad tiene un significado especial para Borges, pues aunque no sentía merecer los regalos que recibía cuando era un niño, sí le encantaba ver a su abuela paterna colocar los adornos en el árbol de navidad. El propio Borges reconoció ese sentirse poco merecedor de regalos en la dedicatoria que le hizo a su madre, Leonor Acevedo de Borges en la primera edición de sus Obras Completas (1974).

“Yo recibía los regalos y yo pensaba que no era más que un chico y que no había hecho nada, absolutamente nada para merecerlos. Por supuesto, nunca lo dije: la niñez es tímida”.

A demás de esa timidez que acompañó sus navidades y sus recuerdos en la casa de su abuela Fanny, la navidad de 1938 marcó su vida literaria, cuando a la edad de treinta y nueve años  se accidentó.

La madre del laureado escritor, contó en una ocasión a la revista francesa L´Herne, que “en vísperas de Navidad él fue a buscar a una invitada a cenar. El ascensor no funcionaba y él subió la escalera muy rápido, no se apercibió de la hoja abierta de una ventana. La herida no fue, al parecer, bien curada, y se complicó con una infección, alta temperatura y alucinaciones. Al cabo de dos semanas, la fiebre empezó a descender y él me pide que le lea una página. De vuelta a su casa, él se dispone a escribir un cuento fantástico, el primero.”

A partir de este incidente la literatura de Borges cambia, según algunos críticos antes de este accidente Borges era más un poeta y crítico de libros y pasa luego a crear cuentos que son a la misma vez ensayos.

Quizás por ese incidente en noche buena nace su literatura fantástica, o una simple coincidencia hace que la nueva faceta que experimenta Borges como escritor se de  luego de ese accidente. Sea como sea, recordamos en esta navidad a Jorge Luis Borges con su bello don de escribir.