Por Ramón Matos Allí huye la noche y calla el viento. No hay aroma, no hay arrullo, no hay quietud, no hay movimiento ni silencio entre los labios. La urbe enmudece y se esconde. Allí escapa el verso del poeta. No hay muros, no hay rosales, no hay niebla, no hay rocío ni calor entre las manos. La...














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