1 “Pero el hombre no puede lograr su redención, ni pagar a Dios por su rescate” (Salmos 58,11) Dejaré mi dinero en la mesilla, mis tarjetas de crédito en el descansillo, mi último nombre en el umbral de tu vestido. Hoy vamos a bailar hasta que a dios le dé vergüenza. Yo no te conozco...














Comentarios