Miami y ellos están ahí,
contemplando los barcos
que al pasar
hacen música de olas.
La brisa juega a despeinarlos
y sus sueños flotan
hacia la otra orilla.

Miami y ellos están ahí,
contemplando los barcos
que al pasar
hacen música de olas.
La brisa juega a despeinarlos
y sus sueños flotan
hacia la otra orilla.
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