
Lee aquí la nota de Elidio La Torre L. sobre el nuevo libro de Glenda Galán, El que no baila no come bizcocho.
“La poesía de Glenda Galán encuentra aquí una de sus intuiciones más profundas. La existencia se sostiene sobre una oscilación permanente entre fragilidad y celebración. Ninguna de las dos dimensiones cancela a la otra. Ambas participan de una misma corriente vital. El baile nombra precisamente esa corriente. Gracias a él, el dolor deja de ser inmovilidad; gracias a él, la alegría deja de ser ingenuidad. Entre ambos extremos aparece una forma de sabiduría encarnada que acepta el temblor del mundo sin renunciar a la dulzura.”
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