Por Glenda Galán

En medio de un mundo con tantos conflictos y distracciones hay unos amantes colgados en una pared del Rubell Museum que llaman mi atención. Siempre he pensado que lo mejor de una obra de arte es la conexión que logra con el observador, “Lovers”(2003) de Dana Schutz logró conmoverme. Pienso rápidamente en el beso de Klimt (1908), aunque la separen casi cien años de haber sido concluidas, muy posiblemente por la inclinación de la cabeza de la mujer y por su mano sobre el cuello del hombre que la sostiene. Me identifico con los jeans, la pasión que se desborda de ese paisaje, casi otoñal, y me atrae mucho el banco verde, tan similar a los de cualquier parque donde habitan cientos de historias románticas. Él parece observarlos junto conmigo.

¿Para qué un banco, si podemos descansar uno en el otro?

Pero el banco y yo no estamos solos, desde el lado izquierdo del lienzo, alguien más observa las anatomías entregadas de los dos que se abrazan. Ese triángulo que formamos, al rededor de la pareja, me conecta mucho más a la escena, a la composición creada por la talentosa artista. Admiro la disposición de los elementos, el uso de la paleta de colores que me incita a detenerme en cada detalle y, lo que es más importante, me hace vibrar en aquel abraso que me abraza.

¿Habrá alguien más observando en el fondo de la maleza?

_______________________________________

Dana Schutz (1976, Livonia, Michigan). A rtista estadounidense que vive y trabaja en Brooklyn, Nueva York. Schutz es conocida por sus pinturas gestuales y figurativas que a menudo toman como punto de partida temas específicos o situaciones narrativas.