©Por Glenda Galán

Llamé a Rubén al llegar a Santo Domingo pues quería conversar con él sobre su nuevo libro de cuentos Animales antiguos, una obra que ha sido trabajada durante dos décadas y en la que ha plasmado historias que retratan una ciudad que conoce  y que parece conocerle, a pesar de los cambios que ha experimentado. Amablemente me recibió en Librería Mamey y allí me habló sobre su trayectoria como periodista, así como también del club de libros que ha formado en este espacio ubicado en la calle de las Mercedes y sobre esta primera publicación, cuyo título ha sido inspirado en La mesa Limón de Julian Barnes.

-Rubén, los cuentos que conforman este libro tienen que ver con esta área de la ciudad donde nos encontramos.

-Si, y son cuentos escritos en un espacio bastante grande de tiempo. Son cuentos que escribí entre los veintidós y los cuarenta años. Yo inicié mi carrera en la revista Mercado, en Hispaniola business y paralelamente en las noches, escribía literatura y escribía de lo que conocía.

– ¿Porqué no habías publicado antes?

-Por haraganería y porque creía que no estaban listos. Yo retocaba mucho los cuentos al estilo de Tennessee Williams, que nunca terminaba un cuento, y entonces decidí que eso acabara, que ya estos forman parte del pasado y los entregué al lector.

– ¿Cuándo te diste cuenta de que ya estaban listos para publicar?

-No me doy cuenta todavía.

-O sea que puedes seguir trabajándolos

-Sí

-Eres bastante critico con tu trabajo.

-Sí, lo soy.

– ¿Para ti, qué debe tener un cuento para que consideres que está bien escrito?

-Intensidad, nada más. Debe atrapar al lector desde la primera línea. Ya hay otros aspectos, como el famoso cliffhanger, que son aspectos de la modernidad y todo eso. Pero debe sobre todo, contar los eventos de la vida de los personajes de manera intense.

– ¿Cómo elegiste los cuentos para que formaran parte de este libro?

Ese fue un trabajo de los editores, Nelson Ricart Guerrero y Miguel D. Mena, el dueño de Cielo Naranja.

-Esa es la editorial que lo ha publicado.

-Sí y Miguel es un gestor cultural de larga data en la literatura dominicana. Es una persona que ha hecho muchísimo por esta zona y por los libros. Yo eso se lo dejé a ellos porque muchas veces un escritor no tiene la visión crítica para saber qué cuentos deben ir. Tú quieres mucho  tu obra.

– ¿De estos cuentos, alguno se ha quedado contigo?

-No. Yo francamente me pongo a leerlos y no recuerdo haberlos escrito o me parece que fue una persona extraña quién los escribió. Yo tiendo a mirar al futuro.

– ¿De donde viene el título Animales antiguos?

-El título es un homenaje a un libro de   Julian Barnes que se llama La mesa limón, que es un libro que está armado al rededor de un tema recurrente que es la Mesa limón de Jean Sibelius, que era una mesa que si tú te sentabas, solo podías hablar de la muerte. Entonces el tema recurrente en Animales antiguos es la bestialidad, propia de los animales, desde siempre. Los animales antiguos son los hombres.

– ¿Qué te dio Ciudad Nueva para esta obra?

-Todo, desde la trama los personajes.

Tú que has vivido en Ciudad Nueva todos estos años ¿cómo ves que se ha ido desarrollando esta zona?

Ciudad Nueva es un sitio orgánico como todos los sitios del mundo. Se va transformando a medida que transcurre el tiempo. Han ocurrido muchas cosas precisas como la revisión de la inversión privada, que ha traído a la zona muchos hoteles y muchos restaurantes. Esto ha causado, también, que los propietarios de las casas se muden y que esté más aislada. Por otro lado está la arrabalización paulatina que se da en la franja sur, que es un fenómeno que no podemos detener y que viene con el abaratamiento de las casas.

-Has visto muchos personajes que viven o vivieron en esta zona, ¿cuál te viene a la mente?

-El Quiú, él está en un cuento que se llama “No lo recuerdo”, en la que parcialmente se retrata esa necesidad de él de ser reconocido por la gente y de ser el protagonista de muchos.

-Podemos decir entonces que las historias que están contenidas en este compendio de cuentos pertenecen a la ciudad.

-Sí, son de Ciudad Nueva.

– ¿Quienes pueden venir a este club de libros?

Son los miércoles cada quince días y pueden venir todas las personas. Vienen escritores a dar charlas y hay grandes planes porque vamos a lanzar el website de Mamey que va aunado, estrechamente, con el club de libros y quienes integren el club podrán entrar dentro de un programa de lectura.

– ¿Si estuvieras en un lugar encerrado y pudieras elegir pasar ese tiempo con los libros de varios autores dominicanos a quienes elegirías?

A Homero Pumarol, a Pedro Cabiya, que no es dominicano, pero él se considera dominicano, a José Carlo Nazario, a Luis Brea Franco, a Frank Báez, Manuel del Cabral, Francisco Gregorio Billini, a Josefina Báez y a Rita Indiana.

-¿Qué te gusta de las obras de estos autores?

No es lo que me gusta. Es tanto lo que me gusta como lo que me disgusta, porque la literatura establece una relación con un plano inconsciente en el cuál estamos todos unidos.

No es tanto lo que me gusta, lo que me gusta de una persona establece o fija una relación superficial.

-¿Vas a seguir publicando?

Claro que sí, Voy a publicar una novela que está actualmente en gestación.

-¿Cuál es la diferencia cuando escribes cuento y cuando escribes novela?

No sé, lo que sí te puedo decir que escribir una novela es un proceso agotador, es como escribir un cuento largo. A mí me estresa mucho escribir, yo soy como John le Carré que no puede escribir largo y tendido. Yo me tengo que parar, cada frase es un parto y puede ser un proceso atroz.

 

 

-¿Qué es lo más difícil de construir un personaje?

Yo siempre le digo a mis estudiantes de literatura y de guión cinematográfico que si tú no sabes lo que el personaje tiene en los bolsillos tú no lo conoces, por lo tanto no puedes escribir de él. Entonces es el proceso de conocer lo que él tiene.

– ¿Estos son relatos o cuentos?

-Cuentos

– ¿Porqué son cuentos y no relatos, Cuál es la diferencia para ti?

-Los relatos tienen como un mensaje. En los cuentos el autor se pierde y se recrea en ellos.

– ¿Finales abiertos o cerrados?

-Abiertos, definitivamente.

– ¿Qué puedo yo encontrar en este libro?

-Aventuras, muchas.

-¿Hay risas?

-No. Digo, no sé, porque eso depende del lector.

-A ti parece que no te dio mucha risa escribirlo.

-No me dio mucha risa. Fue un momento muy intenso de mi vida, muy variopinto.

-¿Qué le ha dado a tu vida la literatura?

Todo lo que es. Mi vida es la literatura. De hecho, estamos aquí en Mamey donde yo tengo un club de libros y soy profesor, o sea que todo gira en torno a la literatura.

-Ser escritor

Ser escritor me ayuda en el autoanálisis, a entablar el dialogo conmigo mismo. Yo creo que escribir es entablar un dialogo con uno mismo, a partir de lo que uno ha visto y uno lo cuela, lo destila dentro de sí y salen los personajes. Ser escritor me ha ayudado a ponerme los pantalones de otro.