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Habían colocadas 43 cruces blancas en medio de Brickell, los residentes del lugar llenaban la calle con pancartas de muchos colores, sin importar nacionalidades.

Colombianos, estadounidenses, dominicanos, venezolanos, cubanos, todos fundidos en su condición de seres humanos que traspasa muros o idiomas.

la causa de tantas cruces y tanta protesta eran los árboles, hermosas criaturas multiramas, que brindan oxígeno a buenos y malos.

Habían sido cortados vilmente por una compañía contratada por la ciudad, con el fin de plantar más árboles…un negocio más o menos así:

“Te corto tus grandes árboles, para que me pagues y te coloque en el mismo lugar árboles más pequeños”.

Como era de esperarse los residentes de la zona no estaban de acuerdo con tal transacción, pero sin previo aviso se fueron dando cuenta de que cada día desaparecía un nuevo árbol, que era talado sin piedad, dejando una marca en la tierra de madera agonizante.

Como los árboles no hablan, no tienen forma de patear a sus agresores, los residentes de aquel lugar se reunieron para protestar en contra del crimen, y tratar de salvar los pocos árboles que aún permanecían en pie.

Colocaron cruces blancas en cada tronco que yacía sin ramas, como recordatorio de la vida que se había tronchado a base de hachas. Colocaron pancartas en la calle, salieron día y noche para ser escuchados, con sol o lluvia, porque los árboles nunca se quejaron de darles su sombra a pesar del clima.

SAVE OUR TREES! decían los niños que no podían comprender porqué se habían ido sus árboles.

Entre tanto movimiento, cámaras de televisión e indignación, llegaron los responsables de la mala acción, para explicar las razones del macabro hecho.

-Los árboles están enfermos, aseguraron.

-Cuantos de ellos están enfermos?

-45

– Cuál es la enfermedad

…Silencio

-Cuánto habría costado tratar a esos árboles “enfermos”?

…Silencio

-Cuánto costará el proyecto de colocar nuevos árboles?

– Un millón de dólares.

…SILENCIO E IMPOTENCIA!