Tag: poeta dominicano

  • Homero Pumarol: Ser poeta siempre sirve para burlarse con mucha propiedad de la vida, o para alabarla.

    Homero Pumarol: Ser poeta siempre sirve para burlarse con mucha propiedad de la vida, o para alabarla.

    ©Por Glenda Galán                    • Ilustración Jennie Santos • Fotos Maglio Pérez La Zona Colonial de Santo Domingo era tranquila esa noche. No parecía que era viernes, pues un silencio se expandía en las calles ilumnadas por antiguos faroles. Entre las luces amarillas, una sombra se acercó,…

  • ME BESÓ LA MONTAÑA

    ME BESÓ LA MONTAÑA

    Por Luis Carvajal Convertido en lagarto, escoltaba sirenas hechas de cascabeles y de piel de guitarra y de vientos sin sombras y de ojos de asombro y de sol y de hiedras, de delirios, neblinas, de aguaceros y lianas. Las raíces sacaron sus manos de la tierra para asir nuestras manos de lagarto y sirena…

  • OYE, PATRIA

    OYE, PATRIA

    Por René Del Risco Bermúdez Patria, no sé por que, pero se me hace como que estas medio bronca a veces, que te disgusta esto que dejarte vivir gratuitamente (48 mil kilómetros de nombre) para que un día, el menos pensado, quizás, alguien se ajuste el keppis y diga, como si tu no fueras de carne y…

  • Homero Pumarol, el paseante cándido

    Homero Pumarol, el paseante cándido

    Por Nestor E. Rodríguez Nacido en 1971, Homero Pumarol es un poeta maldito o un maldito poeta, según sea el grado de admiración o tirria que se le tenga. De niño gustaba de hartarse de esquimalitos en el colmado Melo-Dumé de Costa Brava, adonde crecimos jugando bolas y vitilla casi sin darnos cuenta. Para entonces…

  • I know you like bad Movies

    I know you like bad Movies

    Homero Pumarol  Me gusta la poesía de las malas películas, El actor caro muerto en las primeras escenas, El villano cayendo por el precipicio, El beso de despedida, la explosión final. Cuando uno sale del cine el mundo es otra cosa, Una calle de moscas es una pista de hielo, Un vendedor de quipes un…

  • Sí, Claro

    Sí, Claro

    Por Jimmy  Valdez Sí, claro que tuve un oficio medio solemne: bañaba muertos, colocaba altares y me alquilaba de doliente en aquellos casos que no vienen al ruedo… También fui juglar en taparetes, Sancho del municipio, trasto mandadero, incesante musculo de carretilla, como un junco de sol a sol, persistente, ceñido al ijar de lo…