Desprendida de la orilla
floto de cara al sol,
es más fuerte
lo que brilla dentro de mí,
aún así
mis pupilas no se desintegran.
Mis manos continúan abiertas
sin esperar sentir la brisa,
de ellas
se sostiene el universo.
Desprendida de la orilla
floto de cara al sol,
es más fuerte
lo que brilla dentro de mí,
aún así
mis pupilas no se desintegran.
Mis manos continúan abiertas
sin esperar sentir la brisa,
de ellas
se sostiene el universo.
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