mujer

GG

Con la vida gastada

llega a tu puerta

sin buscar lo mejor o lo peor de ti,

solo estrujarte la ropa

sin preocuparse

de cuantas lunas tuyas

ha de regar con su veneno.

Tomarte de la mano,

arrancar su fruta,

comerla hasta saciarse,

evocando luego el sabor

de un abril que no eres tu,

una lluvia enfermiza

que lo quema todo,

un adios transparente,

perdido en el recuerdo.