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Screen Shot 2017-02-20 at 11.57.04 AM© Por Glenda Galán

La niebla ocultaba parte de los edificios de downtown Atlanta. Había amanecido frío y gris, pero eso no impidió que, en nuestra más reciente visita a esa ciudad, nos reuniéramos con el locutor y presentador dominicano Sergio Carlo. Este joven comunicador, que ha fijado residencia en Estados Unidos para explorar nuevos mercados y crecer profesionalmente, llega a nuestro encuentro con el fin de conversar sobre sus experiencias en esta nueva etapa de su carrera. Iniciamos el diálogo y,  entre sorbos de café, nos cuenta cómo ha transcurrido este primer año de travesía en el extranjero.

Sergio, has dicho que cuando empezaste en el mundo de la comunicación te diste cuenta muy temprano de la responsabilidad que conlleva trabajar en los medios, ¿cómo se dio esto?

Cuando uno es joven le llama mucho la atención el hecho de que te reconozcan en la calle, de que te traten de manera especial cuando llegas a los sitios, pero luego tú te das cuenta de que te conviertes en un ejemplo para la sociedad. Entonces, está en ti decidir si serás un ejemplo  negativo o positivo. Yo me di cuenta de esto cuando la gente empezó a conocer mi trabajo, cuando a veces me corregían “Sergio, mi hijo dijo tal cosa que tú dijiste el otro día”. Entonces es una gran responsabilidad el tener la dicha de poder vivir una vida profesional, de hablar, de comunicar y ser un ente de servicio.

¿Crees tú que el micrófono es un arma?

El micrófono es una de las armas más poderosas que existen en el mundo. Estando aquí, en Estados Unidos, yo me di cuenta de que una de las armas más poderosas que tuvo Donald Trump, para llegar al poder,  fue el micrófono, así como las redes sociales. Sí, el micrófono es un arma letal.

Sergio, eres muy seguido en las redes sociales ¿Cuántos seguidores tienes actualmente?

Entre risas me responde:

Si los sumamos todos, es casi un millón de gente que yo no sé qué hace siguiéndome y que compartimos. Más que seguidores, me gusta llamarlos amigos. Es una gran comunidad de amigos con los que mantengo una comunicación abierta.

¿Cómo utilizas tú las redes sociales a tu beneficio como profesional de la comunicación?

Desde que yo comencé en el año 2009 a navegar en los caminos de las redes sociales, me di cuenta de que, al igual que el micrófono, son un arma muy poderosa, ya que el mensaje llega rápido y se replica miles de veces. Pueden hasta ocasionar grandes problemas políticos. Yo utilizo las redes sociales de dos formas: me di cuenta de que allí había un beneficio económico bastante importante para personas que tienen cierta repercusión en redes sociales, pero creo que ese mismo beneficio económico debe ser devuelto a esa gente que te apoya y que te sigue, entonces en el 2010 yo decidí que si me iban a pagar por promocionar un producto en las redes, tenía que negociar la forma de que ese cliente también le diera a los seguidores. Entonces yo gano, pero ganan ellos también.

¿De qué forma?

De diversas formas. Una vez, incluso, rifamos hasta un carro a través de un importador de vehículos.

Cuéntame sobre tu faceta como VoiceOver (hacer voces para comerciales)

Mira yo desde pequeño desarmaba todo y mis padres y hermanos se enfadaban conmigo. Sin embargo eso me abrió la posibilidad de tener siempre la mente abierta en cuanto a lo tecnológico, en cuanto a lo electrónico. En todo lo que prendía un bombillo. Yo siempre he sido muy curioso con ese tipo de cosas y antes de lanzarme a estudiar comunicación, yo me había inscrito para estudiar electromecánica. El amor por lo tecnológico siempre se quedó en mí y hoy en día yo en casa tengo un estudio de televisión y radio. Yo puedo transmitir el programa de radio con Karina Larrauri incluso desde el carro. En el carro también puedo grabar spots publicitarios. Por supuesto, hay una inversión en equipos que te ayudan a hacer todo eso. Yo grabo de diez a quince anuncios. Uno se mueve y pertenece a bancos de voces, que eso le dan trabajo a uno.

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¿Crees que una persona con condiciones para trabajar en este medio, si no tiene trabajo es porque no ha sabido buscar o es porque el medio es difícil?

Karina siempre me ha criticado porque me dice que yo soy muy “Networking”, que es un término que se utiliza aquí en Estados Unidos para socializar, conocer a diversas personas afines a tu medio y lamentablemente, tienes que hacerlo. Aquí en Atlanta hay grupos de Networking para todo, tu no sabes la personase vas a conocer ahí. Tu puedes tener todo el talento del mundo, pero si tu no tienes la disposición, esa energía esa cosquillosa que te dice “levántate de ahí y empieza a conocer gente”, olvídate que no va a funcionar.

¿Dejarías la radio?

No creo que la pueda dejar. Si por alguna razón yo necesito tomar un trabajo aquí que me interfiera con el horario del programa 12 y 2, yo buscaría la forma de seguir en la radio, grabado.

¿Qué te enamora de la radio?

La radio es como el teatro. Es como ese escenario de la mente que tu le puedes armar o desarmar a la gente. Es muy personal, tú te pones unos audífonos y puedes estar escuchando desde cualquier lugar. Además no vale tanto dinero como producir para televisión.

¿Que recuerdo hermoso tienes de estos años trabajando en ese medio?

Que he podido hacer lo que me encanta, en la radio.

¿Qué ha significado para ti trabajar con una figura como Milagros Germán?

Milagros para mí ha sido una de las madrinas más importantes en la comunicación. Primero porque ha sido apoyo y segundo, porque ha sido una persona de darme consejos. Eso se lo agradezco mucho y se lo agradeceré por el resto de mi vida, esté o no en Chévere Nights. Además en este año que casi ha pasado, desde que me mudé a Atlanta con mi esposa, Milagros me dijo “Tú no te vas del programa, yo no sé cómo lo vas a hacer, pero tú vas a lograr estar con nosotros al aire”. Y así ha sido. Entonces, le debo mucho, de corazón, a Milagros.

Si miras atrás, ¿qué de lo que sabes ahora quisieras haber sabido cuando empezabas en los medios de comunicación?

Yo estudié televisión y radio, pero nada es como la escuela de la vida. Si yo pudiera decirle algo a ese Sergio, en el año noventa y tres (Cuando empecé en el programa radial Music Around the World), o del año dos mil, cuando empecé en Amé televisión, sería que aún se prepare más, que lea más, que se vuelva más culto en lo que va a hacer. Porque yo me equivoqué mucho al aire, metí la pata, dije palabras mal dichas gramaticalmente y aún estoy aprendiendo.

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