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rosa2Por Glenda Galán

La Feria del Libro Dominicano en Nueva York me permitió conversar con la escritora dominicana Rosa Silverio, quién radica en Madrid desde hace ocho años y que, en esta ocasión, presentó sus libros Matar al padre y Mujer de lámpara encendida.

Luego de ver a Rosa en acción, en el conservatorio que sostuvo con la escritora Kianny Antigua  en la feria, ambas quedamos en reunirnos de nuevo para realizar esta entrevista. El lugar elegido fue Word Up Community Bookstore, ubicada en el Alto Manhattan. Allí, entre libros, sostuvimos una interesante conversación que precedió a mi lectura programada para ese día.

Cuéntanos Rosa ¿Cómo ha sido la experiencia de vivir estos ocho años en Madrid?

Ha sido una experiencia interesante. Emigrar ya implica un costo emocional de lo que se dejas atrás, la perdida y la nostalgia que se gana. Pero es interesante porque te permite ver el mundo desde otra perspectiva. Yo lo veo como una ganancia, no como una pérdida.

¿Que hay de Madrid en la poesía que actualmente escribes?

Llegar a España y tener la posibilidad de comprar libros que en República Dominicana no aparecían me ha ayudado a mejorar mi escritura, porque la lectura es esencial para un escritor. España tiene mucha riqueza cultural un gran fondo bibliográfico que no aparece en nuestro país. A raíz de esto mi obra se ha enriquecido lingüísticamente y también en cuanto a temática.

¿Que ha sido lo más difícil para ti de estar afincada en Madrid?

Lo más difícil es lo que se deja atrás, la familia. La nostalgia telúrica siempre está ahí presente.

Háblame de los dos libros que acabas de presentar en la Feria del libro Dominicano en Nueva York.

Matar al padre es un poemario que escribí a raíz de la muerte de mi padre que falleció en el 2006. Este poemario parte desde el dolor, por lo que es un poemario de luto, de pérdida y de duelo, donde el lector podrá sentirse identificado con esa hija que ha perdido a su padre pero también, hay una crítica a la sociedad en la que vivimos. Hay una mirada hacia el mundo poético. También hay una invocación amorosa hacia el amado y hacia el amor como salvación.

Mujer de lámpara encendida, es un poemario donde todos los poemas tratan alguna temática femenina. El lector podrá sentirse identificado con cualquier tema que tenga que ver con la mujer como pueden ser los feminicidios el aborto, la sexualidad como tal.

Como escritora encontré mucha paz al terminar de escribirlos, sobre todo con Matar al padre, pues es un libro que yo necesitaba escribir, que mi ser más íntimo me pedía escribir.

Con Mujer de lámpara encendida creo que alcé mi voz lo más alto posible para decir: Estoy alzando mi voz por todas las mujeres que se están luchando para empoderarse en la sociedad en la que vivimos, que todavía tiene rasgos patriarcales.

¿Haberte mudado de República Dominicana a Madrid ha cambiado tu proceso de escritura?

Creo que sigue igual, no ha variado tanto. Yo no tengo un método exacto, lo que sí hago es escritura automática diaria, esa escritura de los surrealistas que tomaban el lápiz y escribían lo primero que les saliera y comenzaban ahí a experimentar. Eso yo lo hago a diario, me enfrento a la página en blanco. Trato de escribir a diario y luego de ir depurando. El método es el mismo, las mismas horas, por la noche bien tarde o por la mañana, bien temprano.

¿Cómo ves la literatura y la poesía dominicana de estos días?

Creo que estamos ganando mucho, que la poesía dominicana se está fortaleciendo bastante y está llegando a otros rincones, donde no se había conocido. En España ahora mismo hay una gran comunidad de escritores dominicanos que escriben y que están trascendiendo. Por ejemplo, está Marielys Duluc que ha sido publicado por una editorial española, al igual que yo, y está Alejandro González que acaba de ganar el premio internacional Emilio Prados, que es un premio muy importante de la diputación de Málaga. Creo que la literatura está trascendiendo fronteras, que es lo que hacía falta.

¿Rosa, qué esperas tú de la poesía?

Yo espero la salvación.

¿Crees que la poesía espera algo de ti?

Redención.