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@Por Glenda Galán

A raíz de la presentación de la traducción al inglés de la novela  La sangre de la aurora (The Boold of the Dawn) de la escritora peruana Claudia Salazar Jiménez, nos reunimos con ella en McNally Jackson Books de Nueva York, donde la ganadora del Premio Las Américas de Narrativa Latinoamericana 2014 nos contó sobre el proceso de escritura de esta obra y lo que ha significado para ella vivir en la Gran Manzana.

Claudia, Esta novela recoge las voces de varias mujeres, cuéntame sobre ellas.
Son tres personajes femeninos, tres mujeres de orígenes y de clases sociales e ideologías muy distintas. Una es una foto periodista que entra al conflicto para contar verdaderamente lo que está sucediendo. La otra es una senderista, fanatizada por la ideología de senador luminoso, que además procede de la clase media y la otra es una campesina de clase muy pobre, de la sierra y su nombre es Modesta. Me interesaba poner a las tres porque son tres voces que no han sido incluidas en novelas sobre el conflicto armado peruano. Creo que era muy importante incluir las voces de mujeres en este tipo de discurso.
¿Qué te queda de este libro que ha recorrido tanto y  que  ahora.  también, ha sido traducido al inglés?
Es cierto, es un libro que ha tenido cuatro ediciones en Perú, tienen una edición en argentina y ahora está en ingles. A mí me queda alegría, es mi primera novela. Me queda el aprendizaje de escribir una novela que disfruté mucho, pero que al mismo tiempo fue muy difícil, por el mismo tema. Este es un libro que estoy dejando que siga su camino porque cada libro tiene su ciclo. Esta es una novela que va a seguir atrayendo lectores porque es un tema del que es necesario seguir hablando.
¿Qué fue lo más difícil de escribir esta novela?
Lo más difícil fue recrear la parte más dolorosa del conflicto. Hay algunas escenas que tienen que ver con violaciones de las mujeres y escribir ese tipo de historias para mí fue muy difícil.
Tu recogiste testimonios sobre ese tema, me imagino que eso, tampoco, no fue fácil.
Muy doloroso y fue probablemente lo que me tomó más tiempo porque en un momento yo accedí al archivo de los documentos de los testimonies de la confección de la verdad y hay un grupo de documentos que está archivado bajo ese nombre “historias, testimonios de violaciones sexuales”. Yo leía dos o tres testimonios y no podía más. Pensaba que en un mes me iba a leer todo, pero duré dos veranos. Me di cuenta que muchos testimonios se repetían y eso me sirvió para usar la repetición como un dispositivo retórico en la novela.
¿Cómo ves a Perú luego de escribir esta novela?
Perú es algo que va a estar siempre conmigo, aunque ya llevo doce años viviendo en Nueva York. Creo que es bastante sintomático que Perú siga siendo un motivo de escritura. En el fondo me fui pero no me fui. Una parte muy fuerte todavía quedó ahí, y mi manera de recuperar el Perú fue escribir esta novela.
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¿Lo que estas escribiendo ahora tiene que ver con Perú?
Sí, pero no estoy tan segura de que voy a seguir por ese rumbo. También Nueva York pudiera estar. Yo creo que la experiencia que tiene uno, de vida, influye en la ficción que uno hace, y tenía la idea de escribir sobre Nueva York hace tiempo.
¿Qué te ha dado la ciudad de Nueva York como escritora?
El tiempo y el espacio para escribir. Porque yo escribí la novela cuando estaba haciendo el doctorado en NYU. Me dio el espacio inicial, el taller de escritura creativa cuando empecé a escribir esta novela. Para mí Nueva York es un espacio de creación y de literatura y eso es invaluable.
¿Tienes planeado escribir en inglés?
No me atrevería hacerlo por ahora.
¿Conoces algo sobre literatura dominicana?
En la maestría de escritura creativa de NYU yo conocí a Rubén Sánchez, que es tremendo novelista y ha ganado un montón de premios. Su narrativa es muy interesante, creo que es una muestra de la potencia de la literatura dominicana.
¿Como ves el desarrollo de la literatura producida por hispanos en Nueva York?
Bastante fuerte. En los últimos siete años, desde que se abrió la maestría de escritura creativa en NYU, veo un movimiento y una venida de escritores latinoamericanos bastante grande. Hay mucha gente escribiendo y publicando en español, pero Nueva York está funcionando, más que un lugar de publicación, como una especie de hub donde la gente viene, escribe y se va a sus países a publicar. Ese es el movimiento que se ha dado.
O sea que los escritores se están nutriendo de esta ciudad.
Totalmente, yo creo que Nueva York es lo que antes fue el París para los escritores del Boom.

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Sobre la autora:
Claudia Salazar Jiménez es escritora, profesora universitaria y gestora cultural. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es Doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Nueva York (NYU). Dirigió la revista literaria Fuegos de Arena. Ha fundado y dirige Perufest, el primer festival de cine peruano en la ciudad de Nueva York.
Ha editado las antologías Escribir en Nueva York. Antología de narradores hiapanoamericanos (Lima: Caja Negra, 2014) y Voces para Lilith. Literatura contemporánea de temática lésbica en Sudamérica (Lima: Estruendomudo, 2011). Sus relatos han aparecido en en importantes antologías como: Basta. 100 mujeres contra la violencia de género (Lima: Estruendomudo: 2012), Denominación de origen: Perú. Antología del cuento peruano (Bogotá: Taller de edición Rocca, 2014), Habitación 201. Lado B (Lima: Altazor, 2014), Al final de la batalla (Lima: Cocodrilo, 2015), Kafkaville. Tributo a Franz Kafka (La Paz: El Cuervo, 2015), entre otras.
La sangre de la aurora es su primera novela (Lima: Animal de invierno, Julio 2013) y es la ganadora del prestigioso del Premio Las Américas 2014, concedido a la mejor novela escrita en español. En Noviembre de 2016 ha sido publicada en inglés por la editorial Deep Vellum.
Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano y alemán.
Actualmente vive en Nueva York.

La Escritora Claudia Salazar Jiménez lee un fragmento de La sangre de la aurora. Nueva York 2016.