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Por Ana Martínez, Fausto Liriano, Glenda Galán y Jessica Honegger

José Ángel Valente gesta su obra como a un niño, la concibe antes de que se plasme en papel, de modo que el poema no se escribe, se alumbra. Su poesía nace con fuerza después de una inmersión en lo oscuro, con una naturaleza sobre-intencional, sumergiéndose en la memoria de las palabras, pues las “palabras saben mucho más de nosotros que nosotros de ellas” (Valente, entrevistado por Juan Ma. Rodríguez, Pretextos, Canal Sur: 1999), asevera el gallego. Nacido en Orense en 1920, licenciado en derecho y en filología románica, Valente (que se negó, con su rebeldía mística y silenciosa, a formar parte de la generación de poetas del ‘50) se inspiró y dejó influenciar por escritores y poetas latinoamericanos con quienes entabló buena amistad. Fiel a la idea de que la “poesía es como el diamante: frío, pero fruto del fuego” (Valente, entrevistado por Edith Checa, Rincón Literario, UNED: 1997).

Valente tiñe sus poemas de un erotismo y un toque místico que prevalece a lo largo de su obra. Defiende la idea de que el poema no tiene identidad, y de que el poeta debe dejar que el lenguaje hable en él, dejar en su interior lugar para la manifestación de la
palabra. En diversas entrevistas se muestra en contra de los centros de poder, tanto políticos como literarios, es por esta razón que sustenta la idea de la “soledad del corredor de fondo” (Valente, entrevistado por Edith Checa, Rincón Literario, UNED:
1997) Valente se acercó a la poesía a través de referentes trascendentales, espirituales y religiosos, lo cual marcó su obra con un toque de misticismo, sin pretender ser un poeta místico. Su labor poética atraviesa por dos etapas, la primera más social y la segunda más sustancial y hermética, donde lo místico se funde con lo erótico. Ese erotismo, como nos señala el mismo Valente, no es pornográfico sino amor, eros divino.

Nos gustaría observar de cerca al Valente de esta segunda etapa, a través del análisis, comparación y búsqueda de las imágenes místicas de dos de sus poemas: “El temblor” (Mandorla, 1982) y “Anónimo: versión” (Fragmentos de un libro futuro, 2000). En ambos poemas lo oculto se revela a sí mismo a través del canto del ruiseñor y de la lluvia, que no es otra cosa más que, la abundancia del espíritu, que penetra cada órgano del ser que luego como señala “El Temblor”: “canta germinal en tu garganta” (estr. 4, v. 3).

“Cima del canto”, así inicia el haiku “Anónimo: Versión” de José Ángel Valiente, canto que es la lluvia y esa cima que es el cielo de donde esta proviene. En “El temblor”, notamos como Valente nos habla de la lluvia refiriéndose a otro tipo de precipitación, la del roció del espíritu divino experimentado por todo los místicos. Y prosigue indicando que “parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,” (v. 3) señalándonos como esta energía desciende a través de los vórtices del cuerpo hasta llegar a su punto de origen (“el eje vertical […]/ el número de vertebras que me separan/ de tu cuerpo ausente,” vv. 4-6). El yo lírico hace uso de la repetición (“bebo, te bebo”) pareciendo disolver todo aquello que lo separa de la poesía.Por eso reitera que ‘bebo” (la lluvia: espíritu) y con ello“te bebo” (poesía: espíritu), hasta llegar a unificarse con lo divino.

En “Anónimo: versión”, Valente utiliza la imagen del ruiseñor como símbolo de liberación: “el ruiseñor y tú ya sois lo mismo” (vv. 2-3). Mientras que en “El temblor” la raíz, que ha sido regada por la lluvia cuando estaba sedienta, ahora germina en canto como el de las aves. Al igual que en el poema “Anónimo: versión”, el hombre solitario se ha convertido en ave. “Los pájaros son psicopompos.

Convertirse uno mismo en pájaro o ser acompañado por un pájaro indica la capacidad, mientras aún se está en vida, de emprender el viaje extático al cielo y al más allá”. (Valente, 1991: s.p.). Esta imagen del ruiseñor la toma prestada del Cántico espiritual de San Juan de la Cruz. San Juan la utiliza haciendo referencia al antiguo mito ateniense de Filomena, que llora su desgracia metamorfoseada en ruiseñor: “Su cuñado, el rey Tereo de Tracia, la había violado y le había cortado la lengua para que no informara lo sucedido a su hermana Procne […] Tereo persigue a las hermanas, pero los dioses las convierten en aves: Procne será la golondrina y Filomena el célebre ruiseñor que Europa habría de heredar como ave asociada al llanto y a la
queja”. (López-Baralt, 2007: s.p.).

En el mito griego, a Filomena le ha sido cortada la lengua por su violador, entonces canta como ruiseñor. En el poema “El temblor” el poeta busca con su lengua la demorada huella de la lengua divina, como imagen del silencio, de la palabra que no llega, pero que al final del poema es canto, como el de Filomena y como el ruiseñor del poema “Anónimo: Versión”.

No hacen falta las palabras cuando se experimenta la plenitud. En el poema “El temblor” la raíz del temblor, que es el éxtasis llena el silencio representado por la boca. Tiembla y se viertey hace que cante germinal, todo esto en el plano terrenal; mientras que en el  poema “Anónimo: Versión”, la cima del canto se ha logrado (en el plano divino) en las alturas, la unión espiritual se ha consumado. “En Valente, el binomio cópula-conocimiento encuentra además anclaje en la tradición cabalística, de la que se hace eco en ‘La piedra y el centro’: Los cabalistas recurren para la expresión de los más velados secretos al lenguaje del cuero, y, en particular al de la sexualidad, el vacío, la carencia de palabra en estos poemas (aspecto que Valente enfatiza más en “Anónimo: versión”) representa el pensamiento valentiano, el cual enfatiza que hay más energía (poesía) en el vacío que en la materia (o sea en el hombre y su mundo: la palabra) y de hecho, el poeta remata diciendo que la materia “el ruiseñor”, el vacío y la cima del canto, son una misma cosa. “Anónimo: versión”y “El temblor”presentan una continuidad, ya que toda materia no es más que una modificación del vacío. La escasez está en la conciencia humana (y su obra: la palabra), no en la trascendencia (poesía/ espíritu/ divinidad). El poeta dice buscar con su lengua, imagen que nos remite a la sed del hombre en busca de la divinidad, de respuestas ante su propia existencia. La lengua de la divinidad, del amado lo recorre a él como la lluvia, como signo de comunión con el cuerpo que se encontraba ausente.

“La lluvia/ como una lengua […]/ parece recorrerme” (estr. 1, vv. 1-3) en este verso el poeta deja ver que no está sucediendo el recorrido, él lo evoca, lo imagina porque lo desea, tiene ansias de este encuentro. Valente utiliza los tres planos en los que trabaja la poesía y los entrelaza en estos poemas, el plano erótico con el que busca comunicar la unión del ser con la divinidad, algo que las palabras no pueden expresar, pero que al recurrir a la unión de la pareja mediante el “eros” puede, al igual que lo hicieron otros místicos dar una idea de lo que quiere expresar. Se vale también de la utilización de palabras precisas, porque ellas mismas son la idea que se expresa en sintonía con el vacío que, en unión precisa a estas, es también elocuente, algo que al igual que la unión de la pareja o la unión del ser y la divinidad conforman la justa medida del terreno fértil para la creación.

 

El temblor

La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.

 

Anónimo:Versión

Cima del canto.
El ruiseñor y tú
ya sois lo mismo.

 

Bibliografía
-AGUIRRE, G. (2013). Cosmovisión de la poesía de José Ángel Valente. Madrid:Revista internacional de filología y sus didácticas, No. 36.
-BLANCHOT, M. (1969), El libro qué vendrá, trad. P. de Place. Caracas: Monte Ávila, 1969.
-BORJA, Ma J. (2002): El latido erótico de la palabra en Mandorla, Especulo. Revista de Estudios Literarios, no 21, Madrid, Universidad Complutense de Madrid. Disponible en: https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero21/mandorla.html
-DE LA CRUZ, J. Cántico espiritual, Edición Kindle, Librodot.com, 2013
-DIEGO, J. M. (2001)Tres lecciones de memoria; Puerto, J.L., José Ángel Valente,dos lecturas; Reyzábal, Ma V.,
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http://www.zurgai.com/amanece-cantor-j.a.valente-monografico.html
-DOMINGUEZ, A. (2002). Limos del verbo (José Ángel Valente). Madrid: EditorialVerbum.
-FERNÁNDEZ, M. (2010): El último poema, en Presencia de José ÁngelValente. Santiago de Compostela, Universidad de Santiago de Compostela. Disponible en: http://xn--20aosnoesnada- kkb.blogspot.com.es/2014/07/el-ultimo-poema-por-manuel-fernandez.html
-GÓMEZ, J.L. (2010): “Un templo vacío. Lo sagrado en la escritura de José ÁngelValente”, Revista de Literatura, enero-junio, vol. LXXII, no 143, págs. 157- 184.Disponible en: http://revistadeliteratura.revistas.csic.es/index.php/revistadeliteratura/article/viewFile/208/219
-LÓPEZ-BARALT, L. (2007) El extraño canto de la dulce Filomena de San Juan de la Cruz. México: La Jornada Num. 627
-VALENTE, J. Á. (2000): Mandorla: la experiencia abisal”, en Letras Libres.Disponible en: http://www.letraslibres.com/revista/convivio/mandorla-la-experiencia-
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___ (1991): Dove vola il camelonte, en Variaciones sobre el pájaro y la red. La piedra y el centro, Barcelona, Tusquets; reeditado como “Sobre el sueño de vuelo: de Leonardo a Juan de la Cruz”, en Cuenta y razón del pensamiento actual, no 54, 1991, pp. 107-108. Disponible en: http://www.cuentayrazon.org/revista/doc/054/Num054_024.doc

_____ (2008): Obras completas. II, Ensayos, Barcelona, Galaxia Gutenberg, Círculo
deLectores (OC, II).

Material audiovisual:
-Entrevista a José Ángel Valente en Canal Sur (13 de junio de 1999). Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=lkxvY5c0W-4 y https://www.youtube.com/watch?v=Kw4yTvsD- M4&feature=iv&src_vid=lkxvY5c0W- 4&annotation_id=annotation_674318051
– Entrevista en el Rincón literario (UNED), en 1988. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=nhZf- vKco_g