dulce

GG

Un año más viviendo en Miami, otro Thanksgiving que celebro lejos de mis padres sin que duela tanto luego de los nueve pavos que he compartido con quienes se han convertido en mi familia en este pantano. Es hermosa esta tradición de dar gracias en un mundo donde todo parece estar de cabezas, pero que aún muestra signos de belleza en la sonrisa de los niños, en las manos que trabajan honradamente o en el beso que de dan dos que se aman.

Siendo este un año que inició de la manera más abrupta con la rotura de una vasija, con la noticia de una muerte cercana, de las despedidas y las pérdidas irreparables, doy gracias por todo lo bueno. La vida es un constante romper con el pasado, es un camino seguro hacia la muerte, que vista como parte de la misma existencia, debería constituir una excitante aventura hacia la que caminamos como cuando amamos; a ciegas y entregándolo todo.

Hoy iré a cenar a casa de Nivia, mi mejor amiga en esta ciudad y como todos los años, llevaré mis pastelitos dominicanos, mis pasteles en hoja y sobre todo lo más esperado por los cubanos, venezolanos y ecuatorianos que compartirán comigo la cena…mi espectacular dulce frío, receta aprendida de mami y que importé junto a mis raíces. Y como no he encontrado las tostadas dominicanas con las que originalmente se prepara el dulce, he modificado la receta y ahora las Biscotti de almendra son parte de esta nueva receta, que al igual que mi día a día he tenido que adaptar a este país, a esta ciudad donde pica el sol a pesar del invierno.

Gracias doy por este año, por los cambios que ha traído, por el desprendimiento, la adaptación a lo nuevo y por hacerme consciente de la temporalidad de las cosas.