cafe

Por Glenda Galán

Hoy desperté con café sobre mis hombros,

me dio mucha risa verte 

tocar la comisura de mis labios

para endulzarlo.

 

Siempre me gustó la forma en que me miras

ese gustar y amar que no acaban

saber que mas allá del reposo

existe un latido que es solo mío.

 

Si no lo hubiera olvidado

por tanto tiempo,

estaríamos aún escuchando la nieve

frente a dos tazas mudas,

 

no habrías encontrado

el aroma con el que

que me invitas a salir de la cama

cada mañana,

 

ni ese sorbo de amor

que despierta lo mejor de mi.